A quien no le cuenta sus secretos, a ese no le venda su libertad.
Al jugar al ajedrez entonces, podemos aprender: Primero, previsión...Segundo, prudencia...Tercero, cautela...Y al final, aprendemos del ajedrez el hábito de no ser desanimados por apariencias malas presentes en el estado de nuestros asuntos, el hábito de
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¿Amas la vida? No desperdicies el tiempo porque es la sustancia de que está hecha.
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Aquél que se ama a sí mismo no tiene rival ninguno.
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Aquel que sólo luche por una paz momentánea no merece ninguna.