... a decir verdad Dios no parece necesitar razones para hacer lo que hace y para omitir lo que omite, al igual que sus criaturas.
A los perros viejos les llega la hora en que al oír el silbido del dueño que parte al amanecer, con el bastón en la mano, ya no pueden abalanzarse tras él.
Imágenes
Más de Samuel Beckett
-
-
Cuanta más gente encuentro, más feliz soy. Con la criatura más insignificante, uno aprende, se enriquece, saborea su felicidad.
-
Da igual. Prueba otra vez. Fracasa otra vez. Fracasa mejor.
-
Empleo las palabras que me has enseñado. Si no significan nada, enséñame otras. O deja que me calle.