A menudo el sepulcro encierra, sin saberlo, dos corazones en un mismo ataúd.
Amé, fui amado: basta para mi tumba.
Apóyese sobre el obstáculo y láncese más lejos.
Con sus tendones de hierro nos aprisiona el hábito día tras día.
Cuando el amor ha sido una comedia, forzosamente el matrimonio tiene que derivar en drama.