No temas al otoño, si ha venido. Aunque caiga la flor, queda la rama. La rama queda para hacer el nido.
A pesar de las apariencias, necesito más que nunca tu consuelo. Estoy triste de tí hasta morir, y sólo después de haber vuelto a verte, comprendo que eres más que nunca mi vida, mi amor, mi esperanza, mi ternura, mi dolor, mi todo.
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La noche...Tus ojos...Un poco de Schumann...Y mis manos llenas de tu corazón.
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Todo el jardín cantaba para ti, perfumaba, florecía, loco de lirios que ansiaban derramarse a tus pies.
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Cuánto y cuánto te quiero, mi dulzura lejana. No hago ni he hecho más que recordarte y padecer con tu ausencia, y así será, querido amor, hasta que vuelta a verte. ¿Cuando?