¿Te has inclinado a veces para tocar la tierra donde el musgo defiende las flores más pequeñas?
Aquí jadeo hasta acabar la sangre clavada en la canción mi lanza triste, hasta que el fruto de su viejo vientre lance al estrago la materna esfinge.
Imágenes
Más de Sara De Ibáñez
-
-
Ahora que oyes tu sangre me has oído.
-
Todos esperan, convocados por un silencio de campanas; todos esperan, sombra a sombra, que por sus ojos hable el alba.
-
Quisiera abrir mis venas para buscar tus rastros.