No hay tiempo que no se acabe ni tiento que no se corte.
Aquí me pongo a cantar, al compás de la vigüela que al hombre que lo desvela una pena extraordinaria, como el ave solitaria con el cantar se consuela.
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Sepan que olvidar lo malo también es tener memoria.
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El mal es árbol que crece y que cortado retoña.
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La ocasión es como el fierro: se ha de machacar caliente.