Antes que el amor, el dinero, la fe, la fama y la justicia, dadme la verdad”.
Así pues el Estado no se enfrenta nunca intencionalmente contra el sentido del hombre, intelectual y moral, sino contra su cuerpo, sus sentidos. No se arma de honestidad o de ingenio superior sino de mayor fuerza física. Pero yo no he nacido para ser viol
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Bajo un gobierno que encarcele a alguien injustamente, el sitio adecuado para una persona justa es también la cárcel.
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Casi todas las personas viven la vida en una silenciosa desesperación.
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¡Como si se pudiera matar el tiempo sin insultar a la eternidad!