Tu espíritu amanece maravillosamente; Su luz entra en mi alma como el sol á un vergel...
Bajo los grandes cielos afelpados de sombras ó dorados de soles, arropada en el manto pálido y torrencial de mi melancolía, con una astral indiferencia miro pasar las intemperies...
Imágenes
Más de Delmira Agustini
-
-
¿Acaso importa que adorne el ala lo que oprime el vuelo?
-
¡Es tan divino quererse mucho, mucho y por toda la vida! Me parece que es toda la felicidad de la tierra.
-
Para morir como su ley impone, el mar no quiere diques, ¡Quiere playas!