La ira es como el fuego; no se puede apagar sino al primer chispazo. Después es tarde.
Cada hombre es diverso, distinto de los demás, inefable, único, absolutamente personal. La igualdad humana es una ilusión intelectualista engendrada por un anhelo sentimental.
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El amor no es capaz de ver los lados malos de un ser; el odio no es capaz de ver los lados buenos.
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Temo a un solo enemigo que se llama, yo mismo
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Quiero saberlo todo. Y siempre me encuentro como antes, triste como la vida y resignado como la sabiduría