La dignidad no consiste en poseer honores, sino en merecerlos
¿Cómo no será absurdo que cuando uno es feliz no se reconozca con verdad la felicidad que posee por no querer declarar felices a los que viven, a causa de las mudanzas de las cosas y por entender la felicidad, mientras las vicisitudes de la fortuna giran
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Somos lo que hacemos día a día. De modo que la excelencia no es un acto sino un hábito
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Los tiranos se rodean de hombres malos porque les gusta ser adulados y ningún hombre de espíritu elevado les adulará.
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La amistad es un alma que habita en dos cuerpos; un corazón que habita en dos almas.