A menudo el sepulcro encierra, sin saberlo, dos corazones en un mismo ataúd.
Corazón aquietado como el alma en silencio; oigo apenas el ruido muy lejano del mundo como un eco remoto que se ahogó en la distancia y que traen los vientos al oído inseguro.
Imágenes
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Amé, fui amado: basta para mi tumba.
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Apóyese sobre el obstáculo y láncese más lejos.
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Con sus tendones de hierro nos aprisiona el hábito día tras día.