El que puede cambiar sus pensamientos puede cambiar su destino
Cuando llegó la noche, las olas blancas iban acompasadamente de acá para allá a la luz de la luna, y el viento trajo a los hombres de la playa el sonido de la gran voz del mar, y ellos sintieron que ahora podían ser sus intérpretes.
Imágenes
Más de Stephen Crane
-
-
Ten cuidado con el hombre que nada ambiciona
-
Los lamentos son el lenguaje de la derrota
-
Un periódico es una colección de injusticias a medias que, voceada por muchachos milla tras milla, difunde su curiosa opinión