Amigos míos, retened esto: no hay malas hierbas ni hombres malos. No hay más que malos cultivadores.
Cuando se aproximan dos bocas consagradas por el amor, es imposible que por encima de este beso inefable, no se produzca un estremecimiento en el inmenso misterio de las estrellas.
Imágenes
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A nadie le faltan fuerzas; lo que a muchísimos les falta es voluntad.
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Atreveos: el progreso solamente se logra así.
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Burgueses, arribistas que sacan la escalera tras ellos y no dejan subir al pueblo.