Los hombres son fantasiosos siempre quieren lo que está prohibido: la libertad, por ejemplo.
Cuando se escribía sobre mi pintura siempre me sacaban el cuento de mi ausencia de tradición pictórica, y que por carecer de ella estaba obligado a su adquisición no de la mía sino que la de ellos visitando sus museos.
Imágenes
Más de Carlos Cañas
-
-
El grabado tiene un lugar tan alto como la pintura.
-
El arte de la pintura lo encuentro como al grito que se reúne con otros gritos.
-
Toca al artista en su proporcional correspondencia social, acelerar lo cultural positivo que la sociedad ennegrece.