A donde quiera que vayas, ve con todo tu corazón”
Cuando tenía quince años, estaba empeñado en aprender; a los treinta, contaba con una base firme; a los cuarenta, ya no tenía dudas de nada; a los cincuenta, conocía la ley del cielo; a los sesenta, tenía los oídos bien abiertos; a los setenta, era capaz
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Algún dinero evita preocupaciones; mucho, las atrae.
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Amar y reconocer los defectos de aquellos que se aman; odiar y reconocer las cualidades de aquellos que se odian, son dos cosas bastante raras bajo el cielo.
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Antes de embarcarte en un viaje de venganza, cava dos tumbas.