Las caras de los hombres que en mi vida he encontrado me persiguen y viven adentro de mi espíritu.
¿Cuánto tiempo hace que no pienso en otra cosa que en ti, imbécil, que te intercalas entre las líneas del libro que leo, dentro de la música que oigo, en el interior de los objetos que miro? Carta perdida en un cajón
Imágenes
Más de Silvina Ocampo
-
-
El amor y la muerte se parecen: cuando estamos perdidos acudimos a ellos. El impostor
-
Es cierto que los niños de corta edad siempre me parecen dementes; los diálogos, los juegos que practican, las palabras que profieren son indudables ejemplos de locura. Atravesar la infancia es una severa prueba para la razón El impostor
-
No me conozco. Conozco a los otros, a los que me conocen.Fragmentos del libro invisible