Pero la felicidad necesita del calor del propio hogar. No puede tomarse de jardines ajenos.
Debería ser más ordenada y organizada ya con cuatro libros, pero no es así, las historias me poseen a mí, no yo a ellas; me surgen ideas a todas horas
Imágenes
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Quiero volver a ver su rostro. Tocarlo. Su rostro adorable y familiar, tallado, como todos los rostros, por las manos eficientes de la historia, que habla de la influencia de sus antecesores y de un pasado del que poco sabe.
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Los árboles del bosque profundo y oscuro se estremecen, agitan sus hojas como envoltorios de papel de plata gastada. El viento artero, serpenteando por sus copas, susurra que pronto dará comienzo. Los árboles lo saben. Son antiguos y ya han visto de todo.
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Al principio, en las historias de amor sólo existe el presente. Pero llega un momento en el cual reaparecen el pasado y el futuro.