Asombra que yo no haya abandonado aún todas mis esperanzas, puesto que parecen absurdas e irrealizables. Sin embargo, me aferro a ellas, a pesar de todo, porque sigo creyendo en la bondad innata del hombre.
Déjenme en paz, déjenme dormir una sola noche sin mojar de lágrimas mi almohada, sin sentir que mi cabeza está a punto de estallar y sin que ardan mis ojos. ¡Déjenme marchar, déjenme abandonarlo todo, y sobre todo este mundo!
Imágenes
Más de Anne Frank
-
-
Una persona puede sentirse sola aún cuando mucha gente la quiera.
-
El papel es más paciente que los hombres.
-
Tuve la suerte de ser arrojada bruscamente a la realidad.