Padre nuestro que estás en los cielos, quédate ahí, nosotros nos quedaremos en la tierra, que es tan bonita.
Demonios y maravillas, vientos y mareas. A lo lejos ya el mar se ha retirado. Y tú, como un alga dulcemente acariciada por el viento, en las arenas del viento te agitas entre sueños.
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El ministerio de economía debería llamarse ministerio de la miseria, ya que al ministerio de la guerra no se le llama nunca ministerio de la paz.
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No son seis o siete las maravillas del mundo. No hay más de una: el amor.
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Cuando la verdad no es libre, la libertad no es real.