Asomaba a sus ojos una lágrima / y a mi labio una frase de perdón, / habló el orgullo y se enjugó su llanto, / y la frase en mis labios expiró. / Yo voy por un camino, ella por otro; / pero al pensar en nuestro mutuo amor, / yo digo aún: ¿por qué callé aq
Dios, aunque invisible, tiene siempre una mano tendida para levantar por un extremo la carga que abruma al pobre.
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El alma que hablar puede con los ojos también puede besar con la mirada.
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El amor es un caos de luz y de tinieblas; la mujer, una amalgama de perjurios y ternura; el hombre, un abismo de grandeza y pequeñez; la vida, en fin, puede compararse a una larga cadena con eslabones de hierro y de oro.
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El amor es un misterio. Todo en él son fenómenos a cual más inexplicable; todo en él es ilógico, todo en él es vaguedad y absurdo.