Le he amado demasiado para no odiarle.
Dueño del Universo, yo regulo su fortuna. Puedo nombrar reyes, puedo deponerlos, pero de mi corazón yo no puedo responder.
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El dolor silencioso es el más funesto.
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¡Insensato quien fía al porvenir!
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En la tragedia sólo conmueve lo verosímil.