El ideal de la vida es inseparable del de la muerte. Debemos amar la vida para no temer la muerte, que es un pórtico de renovación; es decir: de nueva vida.
Dulce le ríe, dulce la espía la hermosa de melancolía.
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Me gusta mucho la música, pero tengo miedo porque confunde y absorbe tanto que no quisiera salir de allí, y cuando alguien toca no lo dejo.
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Los supremos ideales de socialismo y santidad son pleno amor.
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En el campo de la ética el individualismo es una desconexión aparente, pues, como se sabe, el primer movimiento para la acción colectiva es individual, surge de un egoísmo para convertirse en un amor, el primer ideal de la vida.