Ibn Hazm"El amante verdadero tiene su alma tan absorta en su inclinación, que no hay en ella ningún exceso que pueda consagrar a los restantes negocios, ni religiosos ni mundanos."
Ibn Hazm"El amante verdadero tiene su alma tan absorta en su inclinación, que no hay en ella ningún exceso que pueda consagrar a los restantes negocios, ni religiosos ni mundanos."