El azar es el seudónimo de Dios cuando no quiere firmar.
Ama a una nube, ama a una mujer, pero ama.
Como regla, una cosa que se hace útil deja de ser bella.
El corazón es el único instrumento que, aún destrozado, trabaja.
No se puede saber qué es una mujer hasta que no se ha visto a una mujer enamorada.