Por la carne también se llega al cielo. Hay pájaros que sueñan que son pájaros y se despiertan ángeles.
El Corazón. Yo lo usaba en los ojos.
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Y no habré oído nunca lo que nadie me dijo: tu nombre, poesía.
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La noche, que me espía por el ojo de la cerradura del sueño, gotea estrellas de ruidos inconexos.
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Porque yo tuve un día una mañana y un amor. Fino y frío amor, tan claro que lo empañaba el tacto de pensarlo