Frívola con arte y graciosa cual una muñeca, sin sensibilidad, su existencia entera la consagraba a mantener el prestigio de estar de moda, deslumbrando por el gusto artístico y exótico de sus vestidos.
El doctor Castel, era tan apasionado de su profesión, como un primitivo bate de las musas; para él la ciencia representaba lo que para un artista su arte.
Imágenes
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El beso del amor ahogó la voz de la razón.
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El despertar de la razón, después de haber gozado del amor, suele tener momentos de zozobra.
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Su goce fue inmenso, inusitado, como jamás le había sentido hasta entonces: gozaba su inteligencia, su alma y sus sentidos.