El primer francés que se comió un caracol no era, ciertamente, un epicúreo, sino un hambriento.
El español es poco amigo de pensar, pero si piensa no hay otro pensamiento más que el suyo.sin fuentes
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Más de Julio Camba
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El que sea capaz de quedarse con ganas ante un buen plato por temor a engordar, se quedará también con ganas ante todas las otras cosas agradables que hay en la vida
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Todas las pompas son fúnebres.
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Morir por la democracia es como morir por el sistema métrico decimal.