Tenga buena o mala aljaba, vaya su flecha a derecha o a izquierda, esté su cabeza cubierta de ceniza o de rosas, el Amor siempre es el Amor.
El hecho de ser pederasta no conlleva ninguna grandeza, pero tampoco impide ninguna. Tal vez la verdadera grandeza de la pederastia esté en sus servidumbres, porque, incluso entre los griegos, que con todo la divinizaron, obligaba a sus adeptos a luchar c
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A las mujeres inteligentes les encantan los pederastas.
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Creo, como los antiguos griegos, que la verdad debe triunfar por su propia fuerza.
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... Homófilo, palabra horrible que apesta a farmacia. Tampoco me gusta la de pedófilo, aunque sea auténticamente griega, y prefiero la palabra más franca de pederasta, que no lo es menos.