La madre en nuestra providencia sobre la tierra en los primeros años de vida, nuestro apoyo más firme en los años siguientes de la niñez, nuestra amiga más tierna y más leal en los años borrascosos de la juventud.
El hombre, cuanto más asciende de la escala de la felicidad tanto más sube en la escala de las exigencias.
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La esperanza es un árbol en flor que se balancea dulcemente al soplo de las ilusiones.
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Por muy poderosa que se vea el arma de la belleza, desgraciada la mujer que sólo a este recurso debe el triunfo alcanzado sobre un hombre.
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La mujer perdona las infidelidades, pero no las olvida. El hombre olvida las infidelidades, pero no las perdona.