Afirmo deliberadamente que la religión cristiana, tal y como está organizada, ha sido y aún es el principal enemigo del progreso moral en el mundo.
El hombre cuyos músculos están tensos cree en un Dios de acción, mientras que el hombre cuyos músculos están relajados cree en un Dios de pensamiento y contemplación.
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Al contrario del esquema habitual me he hecho gradualmente más rebelde a medida que envejezco.
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Aún cuando todos los expertos coincidan, pueden muy bien estar equivocados.
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Carecer de alguna de las cosas que uno desea es condición indispensable de la felicidad.