No es por la benevolencia del carnicero, del cervecero y del panadero que podemos contar con nuestra cena, sino por su propio interés.
El hombre necesita a cada paso de la ayuda de sus semejantes, y es inútil que la espere tan sólo de su benevolencia: le será más fácil obtenerla si puede interesar en su favor el amor propio de aquellos a quienes recurre y hacerles ver que lo que les pide
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Cada individuo está siempre esforzándose para encontrar la inversión más beneficiosa para cualquier capital que tenga ... Al orientar esa actividad de modo que produzca un valor máximo, él busca sólo su propio beneficio, pero en este caso como en otros un
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En realidad, la atracción o el afecto no son más que simpatía de la costumbre. sin fuentes
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