... a decir verdad Dios no parece necesitar razones para hacer lo que hace y para omitir lo que omite, al igual que sus criaturas.
Ella no tenía tiempo que perder, yo no tenía nada que perder, con tal de conocer el amor lo habría hecho con una cabra.
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Cuanta más gente encuentro, más feliz soy. Con la criatura más insignificante, uno aprende, se enriquece, saborea su felicidad.
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Da igual. Prueba otra vez. Fracasa otra vez. Fracasa mejor.
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Empleo las palabras que me has enseñado. Si no significan nada, enséñame otras. O deja que me calle.