No sabiendo dónde ponerme ni qué hacer, continúo existiendo a pesar del desánimo.
El lugar se encontraba a cierta distancia de las montañas. Las flores de la ciudad ya habían desaparecido, puesto que era a finales del tercer mes, pero en las montañas los cerezos estaban en plena floración, y cuanto más se alejaba Genji, más encantadore
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Es inútil. Dicen que a veces uno se ahoga en el desengaño; pues bien, ¡Resígnate tras haber saltado al abismo de mi afecto!
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Mientras observo los descendentes cielos nublados para siempre, ¿cómo es que ellos llueven lágrimas de amor?
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¿Por cuánto tiempo deberemos extrañar a aquellos que ya se han ido? El dolor de hoy es nuestro propio mañana.