Si la juventud es un defecto, es uno que se supera demasiado pronto.
El mar empapaba la roca a nuestros pies todo el día y continuaba arrancándole trozo tras trozo. Una noche tú soñaste que eras una sirena aferrada a un pilón de un muelle, y que intentabas arrancar los percebes con las manos. Deseábamos que nuestras dos al
Imágenes
Más de Robert Lowell
-
-
La luz al final del túnel no es más que la luz de un tren que se acerca.
-
Cuando sales, te evoco, cada hora del día, cada minuto de la hora, cada segundo del minuto.
-
Este deseo sin límites me impulsa, como a un toro con anillo en la nariz y cadena en el anillo...