Creo que el odio, al igual que el amor, brota de una fuente mucho más profunda que el interés práctico o la conciencia moral. Yo no sabía odiar de verdad hasta que descubrí el instinto sexual.
El mundo imaginario que brota de mi alma perniciosa es sólo comparable al altar de un recinto sagrado.
Imágenes
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Creo que lo bello no es una sustancia en sí sino tan sólo un dibujo de sombras, un juego de claroscuros producido por yuxtaposición de diferentes sustancias.
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La textura de tu piel es tan tersa y sensual que embriaga a los hombres como una dulce melodía...
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Uno es capaz de llorar a cántaros hasta en una miserable obra de teatro. Las lágrimas no prueban de ninguna manera la honestidad o el afecto.