Algunas personas son amables sólo porque no se atreven a ser de otra forma.
Él que sobre todas las cosas amaba la muerte, y que quizá sólo amaba a la muerte, amó y vivió con deliberada y pervertida curiosidad, tal y como ama un enamorado que deliberadamente se reprime ante el prodigioso cuerpo complaciente, dispuesto y tierno de
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La sabiduría suprema era tener sueños bastante grandes para no perderlos de vista mientras se persiguen.