A quien no le cuenta sus secretos, a ese no le venda su libertad.
El ruido de tu martillo a las cinco de la mañana, o a las nueve de la noche, si lo oye tu acreedor, le deja tranquilo para seis meses más.
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¿Amas la vida? No desperdicies el tiempo porque es la sustancia de que está hecha.
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Aquél que se ama a sí mismo no tiene rival ninguno.
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Aquel que sólo luche por una paz momentánea no merece ninguna.