Aunque seas el más alto, ten humildad.
El Salvador Jesús nos ofreció el ejemplo de la vida activa, cuando durante el día se dedicaba a ofrecer signos y milagros en la ciudad, pero mostró la vida contemplativa cuando se retiraba a la montaña y pasaba la noche dedicado a la oración.
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El odio no se quita con el tormento, ni se expía por el martirio, ni se borra con sangre derramada.
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Lo que de bueno hiciereis con discresión, eso es virtud.
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La ciencia que el oído percibe, derrámala por la boca. Agranda aún más la sabiduría compartiéndola con otros.