Al éxito y al fracaso, esos dos impostores, trátalos siempre con la misma indiferencia.
El sol que estaba entonces en su punto más bajo del horizonte daba al agua una coloración purpúrea con destellos de oro en las crestas de las grandes olas adquiriendo tonos azules y verdosos en sus puntos más profundos. Parecía como si cada embarcación de
Imágenes
Más de Rudyard Kipling
-
-
Entrometerse en el desatino del hombre es siempre una faena muy ingrata.
-
Hay dos cosas más grandes que todo lo demás. La primera es el amor y la segunda la guerra... Y como no sabemos en que va acabar la guerra, vida mía, hablemos de amor...
-
La intuición de una mujer es más precisa que la certeza de un hombre.