Si los perros no van al cielo, cuando muera quiero ir a donde van ellos.
El terrible engaño del amor consiste en que empieza haciéndonos jugar, no con una mujer del mundo exterior, sino con una muñeca interior a nuestro cerebro.
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Todos somos ignorantes, sólo que en asuntos diferentes.
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No es difícil ser un humorista cuando todo el Gobierno trabaja para ti.
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Yo no sé chistes, sólo presto atención al Gobierno y les cuento los hechos que veo.