Sin libertad de pensamiento, la libertad de expresión no sirve de nada.
El viejo se sorprende a sí mismo estrujando contra su pecho el cuerpecillo cálido y, asustado, afloja el brazo por temor a ahogarle, para volver a estrecharlo en el acto, no se le vaya a caer...
Imágenes
Más de José Luis Sampedro
-
-
Aunque el Vaticano sostenga que la castidad es el valor supremo, en cualquier caso, me parece la aberración sexual más grande.
-
El Capitalismo está agotado.
-
El sistema de vida occidental se acaba.