A siete años de un suceso, el suceso ya es otro.
En el servicio aprendió a leer, a escribir y a sumar, y perdió la inocencia. Abrió la tahona, se casó, tuvo doce hijos, compró un calendario y se sentó a ver pasar el tiempo. Los patriarcas antiguos debieron ser bastante parecidos al señor Ramón.
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Yo soy, como buen español, pedorro domiciliario.
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La más noble función de un escritor es dar testimonio, como acta notarial y como fiel cronista, del tiempo que le ha tocado vivir.
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La muerte es de una vulgaridad absoluta; todos los nacidos terminan pasando por ella.