Casi todos los crímenes que castiga la humanidad se deben al hambre.
En el valle del Ródano me encontré a una muchachita casi desnuda que bailaba con su cabra; pedía caridad a un joven rico y bien vestido que pasaba por la posta, con un correo con galones delante y dos lacayos detrás de la brillante carroza. ¿Os imagináis
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El aburrimiento no puede existir donde quiera que haya una reunión de buenos amigos.
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Hay palabras que solo deberían servir una vez.
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La alegría de los hombres es una llama de leños de tristeza. Brota la llama, pero los leños están allí, y cuando se apaga la llama, quedan los leños, o el carbón o la ceniza, que es resto de los leños y no de la llama.