Confiar en todos es insensato; pero no confiar en nadie es neurótica torpeza.
Enhorabuena porque habeis dado un ciudadano a la patria; pero advierte que es con la precisa condición de que con vuestra educación le hagais útil a la república, en la guerra y en la paz.
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El hombre feliz es más raro que un cuervo blanco.
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El niño merece el máximo respeto.
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El primer castigo del culpable es que su conciencia lo juzga y no lo absuelve nunca.