Saltar al contenido

En la ciudad el vino deja de ser vino y el pan deja de ser pan. Y para que el pobre consiga comer realmente pan y beber realmente vino, es necesario que primero sacrifique en la capilla siniestra de la fábrica un poco de alegría, de inteligencia, de sudor

Enrique López Albújar
Editar como imagen

Imágenes

Más de Enrique López Albújar