Apocarse es virtud, poder y humildad; dejarse apocar es vileza y delito.
En los más ilustres y gloriosos capitanes y emperadores del mundo, el estudio y la guerra han conservado la vecindad, y la arte militar se ha confederado con la lección. No ha desdeñado en tales ánimos la espada a la pluma. Docto símbolo de esta verdad es
Imágenes
Más de Francisco de Quevedo
-
-
Donde hay poca justicia es un peligro tener razón.
-
Todos deseamos llegar a viejos; y todos negamos que hemos llegado.
-
La soberbia nunca baja de donde sube, pero siempre cae de donde subió.