Las caras de los hombres que en mi vida he encontrado me persiguen y viven adentro de mi espíritu.
... en los momentos más trágicos me río o enciendo un cigarrillo y me echo al suelo y te miro como si nada malo tuviera que suceder. Ciertas posturas nos hacen creer en la felicidad. A veces estar acostada me hizo creer en el amor.
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