La amistad no pide nada a cambio, salvo mantenimiento.
En mi pueblo, sin pretensión, tengo mala reputación. Haga lo que haga es igual todo lo consideran mal. Yo no pienso, pues, hacer ningún daño queriendo vivir fuera del rebaño. No, a la gente no gusta que uno tenga su propia fe.
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Dios, si existe, exagera.
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Para conocer a una mujer hace falta toda una vida.
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Si el Padre Eterno existe, a fin de cuentas, el ve que no me comporto peor que si fuera un creyente.