Cualquier idiota puede herir a una mujer, pero sólo un hombre grande se la lleva para siempre.
En noches así siempre se anda uno preguntado cuánto ha olvidado y cuánto de todo esto va a recordar en el futuro. Después los antidepresivos detienen todos esos malditos neurotransmisores y uno ya no se pregunta nada.
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La gente le hablaba de aeropuertos y lavadoras, pero él sólo podía pensar en huracanes.
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Me gustaría querer abrazar a la misma mujer que me quiero follar.
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Puedo tatuarme un dragón en la espalda, pero el día del cumpleaños de cualquiera pensaré que de todas las cosas que nunca he tenido, ella es la que más echo de menos..