El observador y el experimentador son los únicos que trabajan en la pujanza y felicidad del hombre, en devolverle poco a poco el señorío de la naturaleza. No hay nobleza, dignidad, belleza ni moralidad si se pretende, se miente, se finge que somos algo má
En París, la verdad avanzaba, irresistible, y ya sabemos de qué modo estalló la esperada tormenta...
Imágenes
Más de Émile Zola
-
-
Denuncio, ante la conciencia de la gente decente, esta presión que los poderes públicos ejercen sobre la justicia del país. Son abominables costumbres políticas que deshonran a una nación libre.
-
Nada está nunca acabado, basta un poco de felicidad para que todo vuelva a empezar.
-
No hay que olvidar el maravilloso poder del teatro, su efecto inmediato sobre el espectador. No existe instrumento mejor de propaganda.